Máx el perro que habló aquel día

En el pueblo de Colina Verde, Max, el perro callejero, tenía fama de travieso… pero aquella mañana superó todas las expectativas.
Primero se subió al banco de la plaza y, para sorpresa de todos, ¡habló!
—Buenos días. ¿Alguien tiene una galleta?
Los niños gritaban, los vecinos reían, y Don Ernesto casi se cae de espaldas. Max no perdió tiempo y empezó a dar órdenes:
—Tira la pelota más lejos… cuidado con el helado… ¡y todos ustedes, rían un poquito más!
Mientras corrían, tropezaban y aplaudían, Max se paseaba orgulloso, comentando cada movimiento:
—Ese salto fue pésimo… ¡pero qué entusiasmo!
—Esa carrera por la fuente fue espectacular… aunque un poco mojada.
Al final, se tumbó en medio de la plaza y bostezó:
—Bueno, ya suficiente. Ahora me toca la siesta.
Y así, volvió a ser un perro normal… aunque todos sabían que cada mañana podía repetir el espectáculo. Desde entonces, cada vecino sonreía al verlo pasar, preguntándose: ¿hoy hablará Max otra vez?

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