
En el pueblo de Villa Rechinido vivía una niña llamada Elara, famosa por dos cosas: su risa contagiosa y su pierna traicionera, que a veces se comportaba como si tuviera vida propia.
La pierna de Elara no fallaba por flojera, no señor. Fallaba por calambres y espasticidad, lo que significaba que en los momentos menos oportunos decidía ponerse rígida como palo de escoba o brincar como si estuviera en un concurso de saltos olímpicos.
—¡Quietecita, traidora! —le decía Elara cuando su pierna se le tensaba en medio de la calle.
Un día, después de que la pierna se le quedó tiesa justo frente a la heladería (una tragedia de nivel mundial), Elara anunció:
—¡Ya estuvo bien! Si mi pierna quiere ser rara, entonces la cambiaré por una pierna eléctrica.
Y así fue como apareció la Pierna 3000 TurboVolt, una maravilla tecnológica con luces LED, sonido de arranque y modo deportivo.
Cuando Elara se la colocó, la pierna hizo:
BZZZZT… PI-PI-PI… ¡LISTA PARA LA ACCIÓN!
—¡Uy! Esta habla más que mi abuela —dijo Elara.
Ahora, cuando caminaba, la pierna hacía ruiditos como robot:
ñii-ñii, clac, brrrum.
Y cuando corría, dejaba chispitas en el suelo (solo un poquito, nada peligroso… casi).
—¡Mira, mamá! ¡Tengo tracción en las curvas!
—¡Baja la velocidad, Fórmula Uno! —gritaban los vecinos.
La antigua pierna espástica a veces miraba con celos desde el pantalón corto.
—No te pongas así —le decía Elara—. Tú eres especial, solo que un poco dramática.
Y aunque algunos días la pierna volvía a fallar y caminar era lento y torcido, Elara siempre decía:
—No importa si camino como pingüino mareado… ¡lo importante es llegar!
Y con su pierna eléctrica zumbando y su risa por delante, Elara siguió conquistando el pueblo, una chispa a la vez.
⚡😄
Fin.
Hola buenos días Elena muy bonito me encanta es precioso un abrazo beso 😘
Muchas gracias por leerme y comentar 😊