La voz que cruza fronteras

Mi participación en el acto “Grito de Mujer” en Sabiote

Ayer en la  mañana, a las doce, el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Sabiote se llenó de voces, de historias y de miradas que hablaban de mujeres. Allí, en ese espacio cargado de emoción, tuvo lugar el acto “Grito de Mujer 2026 – Grito sin fronteras”, organizado por la asociación Anduxar, dentro de la programación internacional que cada año da voz a la lucha, la dignidad y la memoria de tantas mujeres.

Participar en este encuentro ha sido, para mí, profundamente significativo.

Tuve el honor de compartir mi poema “Cuerpo de frontera”, perteneciente a mi poemario “Flor que nace en grieta”. Un poema que nace de la conciencia de tantas mujeres que cruzan límites visibles e invisibles: fronteras geográficas, sociales y humanas. Mujeres que trabajan en silencio, que sostienen vidas, que atraviesan el miedo y, aun así, continúan caminando.

Mientras leía los versos, sentí el peso y la verdad de esas palabras. No eran solo poesía. Eran historias reales. Eran manos anónimas que limpian, cuidan, alimentan y sostienen un mundo que muchas veces no las ve.

El acto estuvo rodeado de una atmósfera muy especial. Mujeres de distintos ámbitos —la cultura, la educación, la música, las instituciones— compartieron ese espacio común donde la palabra se convierte en puente y la memoria en semilla. Allí, cada intervención fue un pequeño acto de reconocimiento.

Recibir el cariño del público y compartir escenario con tantas mujeres comprometidas fue un momento profundamente emotivo para mí. Sentí que la poesía cumplía su misión más noble: dar voz a quienes a veces no la tienen o no son escuchadas.

Porque hay poemas que no se escriben solo con tinta.
Se escriben con historia, con dignidad y con esperanza.

Ayer, en Sabiote, mi voz fue solo una más dentro de un gran coro de mujeres que siguen diciendo, alto y claro, que la dignidad no conoce fronteras.

Y mientras exista una mujer capaz de levantarse, de cuidar, de resistir y de soñar, seguirá naciendo —como en la portada de mi libro— una flor en medio de la grieta.

María Elena López de la Cuadra

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