
¿Cómo confiar en Ti
si el mundo grita miedo
y el alma, a veces, tiembla
como hoja en invierno?
Y sin embargo…
en lo pequeño Te encuentro:
en la luz que se filtra
entre dudas y silencios,
en la paz que no entiendo
pero llega, y me sostiene dentro.
¿Cómo alabarte, Señor,
si las palabras se quedan cortas,
si todo nombre es pequeño
para Tu amor sin forma?
Te alabo en el viento,
en la risa, en la herida,
en la noche que enseña
y en el alba que aviva.
Te alabo sin ruido,
con el latido que insiste:
porque estás en todo
aunque el mundo no lo admita.
¿Y cómo hablar de Ti
a quien Te niega o no Te nombra?
No con gritos,
no con dogmas,
no con prisas que arrasan.
Sino siendo refugio,
mano abierta, mirada clara.
Siendo abrazo sin juicio,
presencia que no reclama.
Que vean en mis actos
lo que mi voz no alcanza,
que sientan, sin saberlo,
que Tu amor les abraza.
Porque Tú no divides,
no impones, no separas:
eres fuego que calienta
sin quemar la esperanza.
Y tal vez un día,
sin razones ni palabras,
descubran en su pecho
esa luz que no se apaga…
y comprendan, en silencio,
que siempre estuviste en casa.
Hola buenos días Elena muy bonito me encanta es precioso gracias 😘