
Hoy mamá cumplirías 94 años. 🎂
Hace más de tres años que te fuiste y dejaste un silencio enorme en esta casa, en mi vida y dentro de mí.
A veces pienso que la vida es como un tablero que, de repente, se queda sin casillas. Todo lo que conocíamos desaparece y nos encontramos mirando delante de nosotros sin saber qué movimiento hacer.
Desde que te fuiste, he tenido que atravesar bosques oscuros, luchar contra mis propios ogros y, también, convivir con alguna bruja que apareció en el camino. 🧙♀️
Pero hoy no quiero quedarme en la tristeza.
Hoy quiero pensar que llegar a cero no significa haberlo perdido todo.
Quizá significa tener una oportunidad.
Una oportunidad de volver a empezar.
De recoger los pedacitos de mí que quedaron esparcidos por el camino y colocarlos de nuevo, aunque algunos ya tengan grietas.
De aprender que no tengo que volver a ser la mujer que era antes de perderte.
Puedo ser otra.
Una mujer que ha sufrido, que ha llorado, que se ha equivocado, que ha sentido miedo y que, aun así, sigue levantándose.
Mamá, si estuvieras aquí, quizá me dirías que siguiera caminando.
Y eso voy a intentar hacer.
Hoy soplarías 94 velas. 🎂
Yo enciendo una por ti.
No para pedir que vuelvas —aunque cuánto daría por escucharte una vez más—, sino para pedir fuerzas para continuar.
Porque quizá la vida me ha llevado hasta el cero.
Y desde el cero también se puede comenzar.
Uno.
Un día.
Un paso.
Una sonrisa.
Una nueva oportunidad.
Y mientras yo siga caminando, una parte de ti seguirá caminando conmigo.
Feliz cumpleaños, mamá.
Allá donde estés, que haya luz.
Aquí abajo, yo intentaré encender la mía. 🕯️❤️