
Más de tres años sin ti, mamá.
Esta noche te he soñado, madre de luz y de estrellas, y el cielo abrió sus ventanas para dejarte pasar por ellas.
Venías vestida de aurora, con alas de luna y rocío, y un sendero de luciérnagas florecía a tu paso en el vacío.
Eras un hada del tiempo, un susurro entre las flores, la voz que duerme en el viento, la raíz de mis amores.
Traías en tus manos blancas un puñado de claridad, y en tus ojos, ese misterio que solo conoce la eternidad.
—No llores por mi silencio, ni por no poderme tocar. Hay amores que cruzan los sueños y nunca aprenden a marchar.
Estoy en la luz que te envuelve, en la estrella que ves titilar, en la paz que llega a tu pecho cuando te sientas a descansar.
Y si la senda se vuelve oscura y no sabes hacia dónde ir, cierra los ojos, hija mía, que habrá una luz para ti.
Dejé en tu alma semillas que el tiempo hará germinar: la ternura, la fe, la paciencia, y la sabiduría de amar.
Entonces quise abrazarte, pero eras niebla y canción, un puñado de polvo de estrellas deshaciéndose en mi corazón.
Y al despertar, comprendí que aunque no pueda verte, hay algo de ti que florece cada día dentro de mi ser.
Han pasado más de tres años desde que alzaste tu vuelo, pero aún pronuncio tu nombre cuando necesito consuelo.
Mamá, hada de mis sueños, guardiana de mi amanecer, enséñame desde tu cielo lo que todavía he de aprender.
Que tu luz alumbre mis pasos, que tu voz me enseñe a esperar, que tu amor sea el mapa invisible que me ayude a caminar.
Y cuando llegue la noche y la luna bese mi ventana, ven a dormir en mis sueños, dulce hada, madre amada.
Que yo sabré reconocerte aunque cambies de apariencia: serás la paz entre mis dudas, la luz detrás de mi ausencia.
Porque la muerte podrá cerrar la puerta de los abrazos, pero jamás podrá deshacer lo que el amor tejió con sus manos.
Y así, mamá, sigues viviendo:
en el jardín secreto de mis sueños, en cada flor que se abre al sol, en la sabiduría que me regala la vida y en esa luz que, sin saber de dónde viene, me recuerda que nunca se apagó tu amor.
Porque hay madres que se marchan al cielo, pero se quedan para siempre en el alma. Y hay hadas que no necesitan alas para guiarnos: les basta con habernos amado. 🕊️💖