🍁Donde el Otoño se encuentra con la Vida🍁

Para mi cumpleaños, el 2 de noviembre.

Hoy camino despacio entre las hojas, esas hojas ocres que el viento dejó caer, que crujen bajo mis pasos como los días que no han de volver.

El otoño ha llamado a mi puerta con sus manos de lluvia y nostalgia, pintando de oro los recuerdos, vistiendo de cobre mi alma.

Y comprendo que la vida es eso: un árbol que aprende a soltar, un calendario que pierde sus hojas, un reloj que no sabe esperar.

El tiempo pasa inexorablemente, sin detenerse a mirar atrás, y aquello que ayer fue presente hoy es recuerdo que viene y va.

No temo a la muerte, lo confieso, sé que algún día me vendrá a buscar; me inquieta más lo que guarda el destino, los caminos que aún he de cruzar.

Me asusta lo incierto que aguarda detrás de la niebla del porvenir, las pruebas que esconda mañana, las despedidas que estén por venir.

Porque aún tengo sueños prendidos en las ramas desnudas de mi ser, palabras que esperan ser escritas y tantos abrazos que quiero ofrecer.

Aún me quedan poemas dormidos, risas que quiero volver a estrenar, lugares que esperan mis pasos y motivos nuevos para celebrar.

No quiero contar lo perdido ni lamentar lo que pudo ser. Quiero abrazar lo que tengo, amar lo que soy y aprender.

Que si el otoño es tiempo de hojas, también es tiempo de maduración; hay belleza en las ramas desnudas y una luz encendida en el corazón.

Y aunque mis pasos sean más lentos, aunque el espejo me hable del ayer, sigo llevando una niña en el alma que todavía se atreve a creer.

Hoy recojo mis hojas caídas, las que el viento quiso arrastrar, y hago con ellas un lecho de sueños donde mis miedos puedan descansar.

Porque la vida no es solo el tiempo que nos queda por recorrer, sino el amor que dejamos sembrado y la luz que regalamos sin querer.

Y si mañana me aguarda la niebla, si no sé qué traerá el nuevo día, caminaré con fe y esperanza, con el alma abierta a la vida.

Que venga el otoño, con sus colores, con sus preguntas y su verdad. Que aún tengo mucho amor entre las manos y mucha vida por estrenar.

Y cuando mis hojas se desprendan y el viento las lleve hacia otro lugar, que digan que fui árbol y refugio, que supe caer… y volver a brotar.

Porque no importa cuántas hojas perdamos ni cuánto nos quede por caminar: mientras el corazón siga latiendo, siempre habrá una primavera esperando en algún rincón de nuestra alma. 🍂❤️

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