El inconformismo del viento

El viento nunca ha pedido permiso
para atravesar montañas,
para revolver la quietud del aire,
para desafiar la calma de la tarde.
 
No le importa lo que piensen las ciudades,
ni lo que digan los que temen su fuerza.
El viento es libre,
y en su viaje no hay reglas.
 
¿Quién dice que la tierra tiene dueño?
¿Quién osa construir barreras
sobre lo que la naturaleza ya ha conquistado?
Nosotros, los humanos,
nos creemos arquitectos del mundo,
pero el viento nos muestra que la vida no se limita
a los espacios que podemos controlar.
 
Nuestro inconformismo no es nuevo,
somos eco de lo que el viento ha dicho
durante siglos:
que nada puede encerrar la libertad
y que las fronteras son meros espejismos
para los que aún no entienden
que la verdadera fuerza está en el aire
que no pide permiso,
que simplemente se extiende.

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