
Una tarde apareció un laboratorio misterioso en el descampado.
—Eso ayer no estaba —dijo Mario.
Dentro había un científico con bata torcida.
—He creado el robot corredor perfecto.
Salió un robot con seis piernas, turbinas y cohetes.
—Desafío a Elara.
—¿Por qué yo?
—Porque tu pierna tiene personalidad.
La carrera empezó.
El robot corría como un misil. Elara activó modo turbo. Su pierna hizo:
—MODO LOCURA ACTIVADO
Saltaron tejados. Esquivaron gallinas. Cruzaron charcos.
Al final, el robot se quedó sin batería.
—Batería al 0% —dijo y se apagó.
La pierna de Elara pitó feliz.
—Victoria humana-mecánica.
El científico aplaudió.
—Nunca subestimé una pierna con carácter.
Elara se sentó en el suelo, riendo.
—Yo tampoco.