
Más allá del monte estaba la Ciudad Tic-Tac, donde todo funcionaba con relojes.
Había: ✔ Farolas que daban la hora
✔ Bancos que solo abrían en punto
✔ Panaderías que vendían pan del día siguiente
—Este sitio me pone nervioso —dijo Mario.
La pierna empezó a sincronizarse con los relojes.
—Actualizando horario mundial.
De pronto, todos los relojes empezaron a sonar a la vez.
—¡Es la hora de todo! —gritó alguien.
La gente corría sin saber si iba tarde o temprano.
Elara subió a la torre del reloj central y reinició el sistema.
—Modo siesta activado.
La ciudad suspiró aliviada.
Doña Concha compró un reloj de sol.
—Nunca falla —dijo.
Hola buenos días Elena muy bonito me encanta muchas gracias