
Una mañana, Elara se despertó y no veía su pierna eléctrica.
—¡MI PIERNA DESAPARECIÓ!
Pero al intentar levantarse… la pierna seguía ahí.
—Confirmado —dijo la voz—. Modo camuflaje activado.
—¿Por qué?
—Porque puedo.
Mario pensó que Elara flotaba.
—¡Tienes una pierna fantasma!
La gente creía que andaba en el aire. Un señor pidió un autógrafo. Un niño intentó tocar la nada.
Doña Concha lo observó todo.
—La invisibilidad no quita el carácter.
Al final, Elara ordenó:
—Pierna, vuelve.
—Camuflaje desactivado.
Todos aplaudieron.
Mario suspiró.
—Yo quería una pierna invisible.
—Pide una para tu cumpleaños —dijo Elara.
Y así sigue Elara: corriendo, volando, bailando, desapareciendo…
con una pierna que nunca se porta normal.
⚡😄