
Un día empezó a llover tan fuerte que Villa Rechinido se convirtió en una piscina gigante.
—¡Perfecto para una carrera acuática! —dijo Elara.
Los jueces fueron tres patos con silbato.
—¡Cuac-cuac! A sus marcas…
Mario llevaba flotadores. Elara activó el modo impermeable. Y Doña Concha llevaba paraguas.
¡Arrancaron!
Elara patinaba sobre los charcos. Mario flotaba río abajo. Y la tortuga avanzaba con estilo, saludando al público.
Uno de los patos gritó: —¡Cuac! ¡Eso es trampa acuática!
Pero nadie sabía a quién se refería.
Al final, Mario llegó primero… arrastrado por la corriente.
—No corrí —dijo—, pero viajé.
Empate técnico.
Los patos dieron medallas de pan.
Hola buenos días Elena es muy bonito muchas gracias es precioso 😘