
Ayer fui a Andújar con el grupo Anduxar a la clausura de Gritos de Mujer. Fue un acto muy entrañable, lleno de anécdotas. Además, se celebraba el Día Internacional de la Poesía y el del Síndrome de Down.
Encarni hablando en alemán, Paqui recitando de memoria —admiro profundamente su capacidad de adaptación—, y Pepi y José Colás, los artistas del evento, cada uno en su estilo.
Yo leí bien; cada vez me voy acostumbrando más al micrófono. En la primera vuelta leí Cuerpo de Frontera, del poemario Flor que nace en grieta, y en la segunda, el que escribí ayer por el Día de la Poesía.
Los niños del centro de discapacidad, que hacen teatro con Juanjo, leyeron parte de los últimos 17 fragmentos de mi poemario, y lo hicieron muy bien.
Fue un acto entrañable, y solo me queda agradecer a la familia Anduxar su acogida y atención.
Gracias. Mil gracias.
Y al caer la tarde,
cuando aún resonaban las palabras,
me dejé llevar por la música.
Un homenaje a Javier Krahe ya en Úbeda,
para cerrar el día con versos cantados,
con ironía, con vida.
Poesía en voz, poesía en canción.
Día completo. 🎶✨