
Hace pocos años descubrí un mundo que ahora me resulta apasionante y que antes habría considerado impensable para mí.
En Sevilla vivía arropada en casa de mis padres. Estudiaba y cuidaba niños por las casas, trabajando de canguro. Era tímida, vivía un poco dentro de una burbuja. Es verdad que viajaba y participaba en la JAC y en los ENSJ, y poco a poco eso me ayudaba a salir de esa burbuja. Pero siempre estaba con mi hermano Pablo, que era como mi guardaespaldas, mi caballero andante. Mi hermano pequeño ejerciendo de hermano mayor y protector. Yo era su sombra.
Cuando él faltó, algo se rompió en mí. La burbuja se hizo añicos.
Entonces mi hermana me propuso trabajar con ella en Úbeda. Y, fuera de todo pronóstico para alguien como yo —tímida y apocada, aunque también fuerte y arriesgada— dije que sí. Y ya llevo veinte años en Úbeda.
Allí conocí a un hombre excepcional, Ramón. Me enamoré y viví una realidad preciosa. Con altos y bajos, como es la vida, pero fueron diez años apasionantes y llenos de luz. Él me enseñó a sentirme más segura y fuerte. Y también me abrió la puerta a algo que yo no conocía: el mundo de los blogs y las redes.
En 2007, con su ayuda, abrí mi primer blog. Se llamaba en francés «Une petite histoire». Allí fui compartiendo mis primeros cuentos, algunos que llevaba escritos en mis diarios de papel, y pequeños versos que guardaba desde los años ochenta.
Ese blog desapareció cuando perdí la cuenta de correo asociada. Pero en 2017 empecé de nuevo con otro blog: «Reflejosdemialma». Y volví a recopilar textos y a escribir nuevos cuentos y poemas.
En 2019 descubrí «El Portal del Escritor». Sus cursos de escritura online me dieron alas, confianza y herramientas para mejorar. Tenía un gran afán por aprender a escribir mejor. Realicé cursos de iniciación al cuento infantil, poesía contemporánea, cuentos infantiles avanzados, novela de fantasía… Y de uno de esos cursos nació la idea de publicar mi primer cuento infantil.
Por otro lado, en 2006 empecé a pintar con Pepi, en la asociación de mujeres de la SAFA. Y en 2013 comencé a aprender con Salva, que me ayudó también a confiar más en mí y en lo que hacía. Él tuvo además el hermoso gesto de ilustrar mi primer cuento infantil, pensado para bebés: «Un hada paseando por el campo», que publiqué en 2021.
Durante todos estos años he seguido trabajando con mi hermana, creciendo, madurando y aprendiendo a confiar más en mí misma.
En 2022 me atreví a dar otro paso y publiqué mi primer poemario: «En lo más profundo de mi ser». Y en 2023 llegó otro gran salto. Gracias a los talleres de Enrique Brossa participé en un libro de relatos junto a compañeros de sus talleres: «Mentiras Gordas».
Ese fue un momento muy especial, porque viajé a Madrid con los compañeros para presentar el libro. Allí conocí a un amigo que me habló de una actividad llamada Salto Poético: recitar poemas en el Parque del Retiro. Y allí fui. Y recité por primera vez en un espacio público, abierto… yo temblando de la cabeza a los pies. Ese fue mi verdadero salto: de la palabra escrita a la palabra hablada.
Al volver a Úbeda, casi por casualidad, vi un anuncio de un encuentro de poesía que se celebraba en junio. Y allí fui, sin apuntarme siquiera. Me presentaba cada día como polizón… hasta que el último día me dejaron recitar en el Hospital de Santiago.
Lo del Retiro había sido en abril. Esto en junio de 2023. Yo acababa de perder a mi madre y tenía la sensibilidad a flor de piel.
En aquel encuentro conocí a Mari Calle Alta y a Marcelo. Ellos me hablaron de otro encuentro en Alcalá de Henares. Allí conocí a Loli, de Montilla, que me habló de Juanjo y de Anduxar. Y así, casi sin darme cuenta, una cosa me fue llevando a otra.
Poco a poco fui encontrando una gran familia: la familia del mundo literario. Un camino que me fue dando confianza y que me llevó incluso a Tetuán con los poetas. Después llegaron los encuentros de poesía de junio en Úbeda, en los que ya me inscribí para participar.
Y llegamos a este año, en el que no hay uno, sino tres encuentros poéticos a lo largo del año en esta preciosa ciudad.
Las cosas se van entrelazando en la vida. Y así también han llegado personas maravillosas que hoy siento como familia. Aquella confianza del primer encuentro con Mari y Marcelo hizo que hoy Marcelo sea mi editor y confiara en mí para publicar mi último libro de cuentos y mi segundo poemario: «Flor que nace en grieta», que me está dando tantas alegrías.
Este año también he conocido a un grupo de mujeres maravillosas: el grupo Entreversos. Han confiado en mí y en lo que escribo, y me organizaron una presentación preciosa en la UNED de mi segundo poemario.
Mi primer poemario también lo presenté allí. Yo era alumna de Psicología en la UNED y fue un acto muy entrañable. Recuerdo especialmente el vídeo que grabó Bel Universo con un poema mío, que daba título al libro «En lo más profundo de mi ser», y que convirtió en una canción preciosa que pudimos escuchar en la presentación.
No puedo estar más agradecida a Úbeda por estos veinte años y por todas las personas que me ha regalado. Amigos maravillosos: Inma, Charo, Julián, Virginia, José… amigos que siento que no merezco y que, sin embargo, la vida me ha puesto en el camino.
Todo eso me ha traído hasta hoy: participando en encuentros de poesía, recitando en ayuntamientos de la provincia con Anduxar, formando parte del movimiento internacional Gritos de Mujer.
Quién me iba a decir hace unos años que yo estaría hablando en público… yo, que siempre fui tan tímida y apocada.
Pero así es la vida. Te va llevando de la mano.
Y hoy estoy aquí, en este encuentro de poesía que comienza en esta localidad maravillosa y preciosa. 💖
Me alegro mucho de tus progresos, sigue así. Un fuerte abrazo. Tu tía Adela.