
En los círculos grandes
mi voz se sienta en el borde,
como una taza que no encuentra mesa.
Las palabras pesan,
se me amontonan en la garganta
y prefieren el silencio.
No es timidez:
es exceso de ruido.
Muchas miradas a la vez
me vuelven transparente,
me disuelven.
Pero si el tema arde,
si me importa,
si toca una fibra viva,
entonces mi voz aparece
clara, precisa,
como un hilo de agua que sabe su cauce.
Y si es de tú a tú,
sin máscaras ni escenario,
me siento casa.
Escucho, hablo, respiro.
No estoy hecha para la multitud,
sino para el encuentro.
No para gritar,
sino para decir
lo verdadero
cuando importa.
Hola buenos días Elena tú no te pongas triste 😢 por lo que te ocurrio ayer la gente es muy mala tiene que tener mucho cuidado porque le gusta hablar siempre. Me a gustado un montón vidio dice toda la verdad lo otro precioso.
Muchas gracias amiga. No estoy triste, me da rabia ser así y no saber conversar como los demás. Un beso 😘