

Ya os he hablado en otras ocasiones sobre los cambios de mi cuerpo, mi hemiparesia derecha de nacimiento. De las dietas o ayunos intermitentes. Pues nada de eso a surtido efecto a largo plazo en mí. Y sobre todo a raíz de mi caída del año pasado y la fractura del codo. Pero no quiero excusarme, no quiero culpabilizarme. Yo me quiero y por eso busco y busco alternativas. y si mi experiencia sirve a alguien, bendito sea. Yo he sido siempre muy activa, muy metódica, muy voluntariosa. Pero también te cansas de serlo. Pero aquí sigo.
Hubo un tiempo en que mi vida estaba llena de movimiento. Iba a la piscina, practicaba acuagym y natación, hacía pilates y caminaba con frecuencia. En 2018 pesaba 56 kilos y me sentía ligera, fuerte y segura de mi cuerpo.
Pero la vida, como suele ocurrir, fue cambiando.
Llegó la menopausia, llegaron nuevas responsabilidades y también una caída que terminó con una fractura de codo. Aquella lesión no solo dejó una huella física. También sembró en mí un miedo silencioso: el miedo a volver a caer.
Poco a poco dejé de hacer las actividades que tanto disfrutaba. La piscina desapareció de mi rutina. El pilates quedó atrás. Continué caminando para ir al trabajo, hacer compras o visitar a mi padre, al que cuido con frecuencia, pero ya no realizaba ejercicio de forma organizada.
Los años fueron pasando y el peso comenzó a subir. Primero unos kilos. Después algunos más. Hasta que un día la báscula marcó 78 kilos.
Durante mucho tiempo pensé que el problema era que comía demasiado. Sin embargo, al analizar mis hábitos comprendí que la realidad era más compleja.
No desayuno. Suelo comer carne, pescado, arroz y otros alimentos variados. Las verduras las tomo sobre todo en forma de crema. A veces ni siquiera ceno. Pero entre horas aparecen los pistachos, las patatas fritas de bolsa, pizzas, kebab y algún zumo en lugar de fruta.
Entonces entendí algo importante: no siempre ganamos peso por comer grandes cantidades en las comidas principales. A veces son los pequeños hábitos repetidos durante años los que terminan inclinando la balanza.
También comprendí que las mujeres atravesamos etapas vitales que transforman nuestro cuerpo. La menopausia modifica el metabolismo, disminuye la masa muscular y favorece que la grasa se acumule de forma diferente. Si además reducimos nuestra actividad física, los cambios pueden ser muy visibles.
Hoy ya no busco volver a ser exactamente la mujer de 2018. Aquella mujer formó parte de una etapa de mi vida. Lo que deseo ahora es sentirme más saludable, recuperar confianza en mi cuerpo y cuidar de mí misma con cariño.
Los consejos que he recibido y que quiero compartir con otras mujeres son sencillos:
- No saltarse sistemáticamente la cena. Una cena ligera puede evitar el picoteo nocturno.
- Cambiar los zumos por fruta entera, que sacia más y aporta fibra.
- Controlar las cantidades de frutos secos, porque son saludables pero muy energéticos.
- Reducir las patatas fritas y otros ultraprocesados.
- Mantener el hábito de caminar cada día.
- Recuperar, cuando sea posible, actividades seguras como la piscina, especialmente para quienes tienen miedo a las caídas.
- No obsesionarse con la báscula y valorar cada pequeño avance.
Sobre todo, he aprendido algo que considero fundamental: debemos tratarnos con la misma compasión con la que trataríamos a una amiga.
Muchas mujeres llegan a los cincuenta o sesenta años sintiéndose culpables por haber ganado peso. Pero detrás de esos kilos suele haber una historia. Una menopausia, una enfermedad, una lesión, el cuidado de los padres mayores, el estrés o simplemente el paso del tiempo.
Nuestro cuerpo cambia porque nuestra vida cambia.
Por eso, en lugar de castigarnos por lo que ya no somos, quizás debamos agradecer todo lo que nuestro cuerpo sigue haciendo por nosotras cada día.
Yo sigo caminando. Sigo escribiendo. Sigo soñando. Y sigo aprendiendo que cuidarse no consiste en perseguir a la mujer que fuimos, sino en acompañar con amor a la mujer que somos hoy.
Excelente articulo Elena. Seguíimos!!!
Gracias por leerme y comentar. Espero 🙏 que este artículo sirva a otras mujeres a cuidarse. Un abrazo 🤗 😊