FIN DE CURSO DEL CLUB DE LECTURA: UN ATARDECER ENTRE LIBROS, AMISTAD Y LUNA

Hay reuniones que terminan cuando se cierra un libro y otras que permanecen mucho tiempo en la memoria. El encuentro de este domingo ha sido de esos que dejan un poso sereno, una sensación de gratitud por el tiempo compartido y por las personas que hacen que la lectura sea mucho más que un acto individual.

A las nueve de la noche nos reunimos en el adarve de la iglesia de San Lorenzo, un rincón privilegiado de Úbeda donde la historia parece detener el tiempo. Mientras el sol se despedía lentamente, el cielo se fue tiñendo de azul profundo y la luna comenzó a iluminar el horizonte, regalándonos unas vistas difíciles de olvidar. El escenario no podía ser más hermoso para cerrar el curso de nuestro Club de Lectura.

La protagonista de la velada fue La mala costumbre, de Alana S. Portero, una novela que ha despertado un diálogo intenso y lleno de matices. La obra narra, en primera persona, el camino de una niña trans que crece en un barrio obrero del Madrid de los años ochenta y noventa. A través de una escritura profundamente poética, la autora nos acerca a la búsqueda de la identidad, al miedo, a la exclusión, pero también a la ternura, a la solidaridad y a la esperanza.

Durante la conversación compartimos impresiones muy diversas. Hablamos de la importancia de sentirse aceptado, del peso que tienen los prejuicios, de la necesidad de contar con referentes y de cómo la literatura tiene la capacidad de abrir ventanas hacia realidades que quizá desconocemos, despertando empatía y comprensión. Ese es uno de los grandes regalos de los clubes de lectura: descubrir que un mismo libro puede contener tantas historias como lectores lo sostienen entre sus manos.

Después llegaron los momentos más distendidos. Entre bebidas, aperitivos, risas y conversaciones que iban mucho más allá de las páginas del libro, contemplamos cómo la noche envolvía el paisaje. La luna parecía presidir el encuentro desde lo alto, recordándonos que las mejores lecturas también necesitan de esos espacios donde las palabras se transforman en amistad.

Un club de lectura nunca es solo un lugar donde se comentan novelas. Es un espacio de encuentro, de escucha, de respeto y de crecimiento personal. Cada libro nos cambia un poco, pero también lo hacen las personas con las que compartimos su lectura.

Con este encuentro despedimos el curso antes del verano. Nos marchamos con nuevas recomendaciones, con abrazos, con fotografías para el recuerdo y con la ilusión de volver a encontrarnos dentro de unos meses para seguir viajando a través de los libros.

Porque leer es un placer, pero compartir la lectura la convierte en una experiencia inolvidable.

Feliz verano a todos los compañeros del Club de Lectura. Que estos meses estén llenos de buenas historias, de noches como esta y de muchas páginas por descubrir.

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