Romper un botijo para seguir construyendo esperanza

Hay objetos que dejan de ser objetos.

Un botijo puede parecer solamente eso: un recipiente de barro, algo sencillo, humilde, de nuestra tierra. Pero hay veces en que un botijo guarda dentro mucho más que dinero.

Guarda solidaridad.
Guarda cariño.
Guarda kilómetros recorridos.
Guarda una noche bajo las estrellas.
Guarda el corazón de muchas personas.

Y este botijo, que me regaló Gregorio Navarrete, guardaba además un mensaje muy especial: “Estamos con vosotros”.

Hace unos días, Gregorio y todos los participantes de su caminata nocturna bajo las estrellas, en busca de las Perseidas, quisieron poner como colofón de aquella noche algo que para mí tiene un valor enorme: pensar en nosotros y en nuestra asociación, Juntos Contra la ELA, de Torredonjimeno.

Porque mientras ellos caminaban mirando al cielo, nosotros seguimos mirando hacia otro lugar: hacia un futuro en el que la ELA deje de ser una enfermedad que arrebata poco a poco la vida, la autonomía y los sueños.

Y entonces llegó el momento de romper el botijo.

Sí. Romperlo.

Lo grabamos en vídeo. Mi amiga Virginia estuvo detrás de la cámara para dejar constancia de ese momento tan especial.

Y cuando el barro cayó al suelo aparecieron 155 euros.

Ciento cincuenta y cinco euros.

Puede parecer una cantidad pequeña si la miramos solamente como dinero.

Pero cuando sabemos de dónde viene, cuando sabemos cuántas personas han puesto un poquito de sí mismas para conseguirla, entonces esos 155 euros se hacen enormes.

Porque 155 euros son 155 razones para seguir luchando.

Son 155 pequeños gestos convertidos en uno.

Son estrellas de aquella noche que, de alguna manera, llegaron hasta nosotros.

Un botijo lleno de estrellas

Me gusta imaginar que aquel botijo no estaba realmente lleno de monedas.

Estaba lleno de estrellas.

De las que Gregorio y los caminantes contemplaron aquella noche en el cielo.

De las que iluminaban el camino mientras caminaban.

De las que representan cada una de las personas que, de una manera u otra, ayudan a que la ELA sea más visible.

Y finalmente esas estrellas terminaron cayendo al suelo conmigo, con Virginia y con ese pequeño ritual de romper el botijo.

¡Pum!

El barro se rompe.

Pero la solidaridad no.

El botijo se rompe.

Pero el mensaje permanece.

Y los 155 euros siguen su camino hacia una causa que necesita de todos.

¿Qué es la ELA?

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta progresivamente a las neuronas motoras del cerebro, el tronco del encéfalo y la médula espinal. Estas neuronas son las encargadas de transmitir las órdenes a los músculos voluntarios. Cuando dejan de funcionar, aparece una pérdida progresiva de fuerza y movilidad.

La enfermedad puede terminar afectando a capacidades tan básicas y necesarias como caminar, mover los brazos, hablar, tragar o respirar. Además, su evolución no es igual en todas las personas.

Y hay algo especialmente duro: mientras el cuerpo va perdiendo capacidades, en muchos casos la persona mantiene intactas sus capacidades intelectuales.

Por eso la ELA no afecta solamente a quien recibe el diagnóstico.

Afecta a toda una familia.

A los cuidados.
A la economía familiar.
A la adaptación de una vivienda.
A la necesidad de ayudas técnicas.
A la comunicación.
A la dependencia.
A las emociones.
A la incertidumbre.

Actualmente no existe una cura y la atención multidisciplinar, los cuidados y el acompañamiento resultan fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y sus familias.

Juntos Contra la ELA: una asociación nacida de la necesidad de luchar

En Torredonjimeno, la lucha contra esta enfermedad tiene nombre propio: Juntos Contra la ELA.

La asociación nació alrededor de personas y familias que conocieron de cerca la realidad de esta enfermedad y decidieron transformar el dolor en lucha, solidaridad y esperanza.

Durante estos años, Torredonjimeno ha demostrado en numerosas ocasiones que sabe ponerse en marcha por una causa.

Carreras, jornadas deportivas, actividades solidarias, iniciativas culturales y todo tipo de acontecimientos han servido para recaudar fondos y, sobre todo, para dar visibilidad a una enfermedad que durante demasiado tiempo fue una gran desconocida.

La asociación ha participado también en iniciativas destinadas a impulsar la investigación y ayudar a que los enfermos y sus familias puedan afrontar mejor el duro camino de la ELA.

Porque luchar contra la ELA significa muchas cosas.

Significa investigar.

Significa reclamar derechos.

Significa acompañar.

Significa ayudar.

Significa escuchar.

Y significa, sobre todo, no dejar solas a las personas que la padecen ni a sus familias.

Gracias, Gregorio

Por eso hoy quiero detenerme especialmente en una persona:

Gracias, Gregorio Navarrete.

Gracias por aquel botijo.

Gracias por acordarte de Juntos Contra la ELA.

Gracias por convertir una caminata bajo las estrellas en un gesto de solidaridad.

Gracias por hacer que muchas personas que disfrutaban de una noche especial pensaran también en quienes luchamos contra una enfermedad tan dura.

Y gracias a todos los componentes de aquella caminata nocturna bajo las estrellas.

Porque cada uno de vosotros forma parte de esos 155 euros.

Cada moneda cuenta.

Cada gesto cuenta.

Cada persona que habla de la ELA cuenta.

Cada vez que alguien pregunta qué puede hacer para ayudar, cuenta.

Cada vez que alguien mira al cielo y se acuerda de nosotros, cuenta.

Hoy rompimos el botijo. Mañana seguiremos rompiendo barreras

Virginia grabó el momento.

Yo rompí el botijo.

El barro quedó esparcido por el suelo.

Pero lo importante no se rompió.

Al contrario.

Se hizo más fuerte.

Porque aquel botijo nos recuerda que la solidaridad no necesita grandes cantidades para ser inmensa.

A veces empieza con dos euros.

Con una caminata.

Con una noche mirando las Perseidas.

Con una persona que decide pensar en otra.

Con un grupo de amigos que dice: “Vamos a hacerlo por ellos”.

Y así, poco a poco, vamos construyendo esperanza.

Ojalá llegue el día en que tengamos que romper un botijo y dentro encontremos una cantidad mucho mayor.

Pero, sobre todo, ojalá llegue el día en que podamos romper el último botijo porque la ELA ya tenga cura.

Hasta entonces seguiremos caminando.

Seguiremos hablando.

Seguiremos visibilizando.

Seguiremos recaudando.

Seguiremos investigando.

Y seguiremos estando Juntos Contra la ELA.

Gracias, Gregorio.
Gracias, Virginia.
Gracias a todos los caminantes.
Gracias por esos 155 euros.
Y gracias por poner vuestro granito de barro, de esfuerzo y de corazón en esta lucha.

Porque aquella noche vosotros caminasteis bajo las estrellas…

y nosotros recibimos un poquito de su luz. ✨💚

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