“Dios también habita en la incertidumbre”

Hay habitaciones de hospital donde el tiempo no pasa igual.


Las horas se alargan entre pruebas, silencios y miradas que buscan respuestas que no llegan.
El cuerpo empieza a comportarse de formas extrañas, desconcertantes… y nadie sabe decir exactamente por qué.

Y eso pesa.

Pesa no tener un nombre para lo que ocurre.
Pesa repetir una y otra vez análisis, consultas, preguntas.
Pesa ver la preocupación en los ojos de quienes te quieren.

Pero hay algo importante que merece ser dicho, aunque todo lo demás sea incierto:

Tú no eres lo que te está pasando.

A veces, la vida no da respuestas rápidas.
A veces el camino se vuelve oscuro y confuso, como si avanzaras sin mapa.
Y en ese lugar, es normal sentir miedo, cansancio o incluso rabia.

Pero incluso ahí… hay algo que no se rompe.

Puede que lo llames fe.
Puede que lo llames esperanza.
Puede que simplemente sea ese hilo invisible que te empuja a seguir un día más.

Eso también eres tú.

Ser fuerte no es sonreír siempre.
Ser fuerte no es no tener miedo.
Ser fuerte es seguir respirando hondo cuando todo desconcierta.
Es aguantar un día más, una prueba más, una noche más.

Y eso… ya es muchísimo.

Aunque ahora no entiendas lo que ocurre, eso no significa que tu historia esté perdida.
No todo lo que no se entiende está vacío de sentido.
A veces, simplemente, aún no ha llegado el momento de comprenderlo.

Mientras tanto, hay algo que sí es verdad:

No estás solo.
Nunca lo has estado.

Hay manos que te sostienen, aunque no siempre las veas.
Hay personas que piensan en ti.
Hay una fuerza —llámala como quieras— que no te abandona ni en la incertidumbre.

Esto que estás viviendo no te define.
No es el final de tu historia.

Es solo un tramo difícil del camino.

Y aunque ahora todo parezca detenido, la vida sigue abriéndose paso, incluso aquí, incluso en una habitación de hospital, incluso en medio de la duda.

Sigue.

A tu ritmo.
Como puedas.
Sin exigirte más de lo que hoy eres capaz de dar.

Porque eso… ya es suficiente.

Y porque tu historia —aunque ahora no lo parezca—
es mucho más grande que este momento.

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