Volver al sentido

Hoy día del libro, mi recomendación y reseña del mismo.

Hay libros que no se leen, se atraviesan.

El hombre en busca de sentido es uno de ellos.

No es un libro cómodo. Tampoco pretende serlo. Pero en medio de lo más oscuro, abre una grieta por donde entra algo parecido a la luz. Frankl no habla del sufrimiento como algo que haya que evitar a toda costa, sino como algo que, cuando encuentra un sentido, deja de ser solo dolor para convertirse en camino.

Y ese sentido —eso es lo que más me ha tocado— no está en grandes discursos ni en metas lejanas. Está en lo pequeño. En amar a alguien. En sostener una responsabilidad concreta. En recordar un gesto, una escena, una vida que fue y que sigue latiendo dentro. En decidir, incluso cuando todo se tambalea, cómo quiero estar en el mundo hoy.

Hay algo profundamente humano en esa idea: que incluso cuando todo te es arrebatado, queda una última libertad, íntima e inviolable, que es la de elegir tu actitud. Y ahí, en ese espacio invisible, sigue habitando la dignidad.

Me conmueve especialmente cómo habla del amor. No como algo frágil o pasajero, sino como una fuerza que trasciende la presencia física, que se instala en lo más profundo y permanece incluso en la ausencia. Amar así es una forma de resistencia.

También me ha hecho pensar en lo fácil que es perderse. En cómo, sin un sentido, uno puede diluirse, convertirse en parte de la masa, olvidar quién es. Y en lo necesario que es, incluso en los días más grises, aferrarse a algo que nos devuelva a nosotros mismos.

Recomiendo este libro porque no da respuestas fáciles, pero sí verdades que sostienen.

Porque no evita el dolor, pero lo transforma.

Porque recuerda que el sentido no está lejos: está aquí, ahora, en lo que hacemos con lo que nos toca vivir.

Y porque, de alguna manera silenciosa, te cambia.

1 comentario en “Volver al sentido”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *