Veinte años después, vuelvo a empezar

Hay etapas de nuestra vida que se prolongan durante tantos años que terminan formando parte de nuestra historia. Y eso es precisamente lo que me ocurre con Hidrosalud, donde he pasado veinte años de mi vida haciendo ejercicio, cuidándome y compartiendo momentos.

Pero la vida cambia, las circunstancias también y, de vez en cuando, necesitamos hacer pequeños movimientos que nos permitan adaptarnos a una nueva realidad.

Por eso he decidido iniciar una nueva etapa en Pilates & Dance, en Vandelvira.

No ha sido una decisión complicada. Hay razones muy prácticas detrás de ella: la proximidad, el precio y, algo que para mí resulta especialmente importante, la posibilidad de disponer del horario que realmente me viene bien.

A veces no necesitamos grandes revoluciones, sino encontrar un lugar que se adapte a nuestras necesidades.

En Pilates & Dance me ofrecen tres clases semanales: dos de Pilates y una de entrenamiento cardiovascular. Una combinación que me parece interesante para trabajar la flexibilidad, la fuerza, la movilidad y la resistencia.

Las instalaciones están bastante bien y hay otro detalle que quiero destacar: Concha, que está siempre pendiente de que todo funcione y de que nos sintamos atendidos. Esas pequeñas atenciones también cuentan cuando llegas a un sitio nuevo.

Ayer, jueves, de ocho a nueve de la mañana, tuve mi primera experiencia. Una primera toma de contacto para conocer el espacio, familiarizarme con el ambiente y empezar a imaginar cómo serán mis nuevas rutinas.

Y me fui con buenas sensaciones.

No quiero olvidar los veinte años anteriores ni hacer comparaciones innecesarias. Cada lugar tiene su historia, sus profesionales y sus momentos. Hidrosalud forma parte de una etapa importante de mi vida y siempre guardaré buenos recuerdos.

Pero ahora toca mirar hacia delante.

He aprendido que cuidarse no significa hacer siempre lo mismo, ni permanecer en los mismos lugares por costumbre. También significa saber adaptarse, buscar alternativas y reconocer qué es lo que mejor nos viene en cada momento.

Quiero seguir moviéndome, ganar agilidad, fortalecer mi cuerpo y, sobre todo, sentirme bien. Sé que tengo mis limitaciones y que hay días mejores que otros, pero no quiero que eso me impida seguir intentándolo.

Cada clase será una pequeña oportunidad para superarme, sin exigirme más de lo necesario, escuchando mi cuerpo y disfrutando del camino.

Porque cumplir años no significa renunciar a los proyectos, a las novedades ni a las ganas de aprender.

Veinte años en un lugar. Una nueva etapa en otro.

Y las mismas ganas de seguir cuidándome.

Porque cambiar de gimnasio también puede ser una forma de seguir avanzando en la vida.

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