
Hay personas que pasan por nuestra vida como pasan los cometas por el cielo.
No están todos los días.
No necesitan estarlo.
Pero cuando aparecen, dejan una estela que permanece mucho después de haberse marchado.
Los amigos de verdad son así.
Llegan sin hacer ruido y, a veces, traen consigo algo tan sencillo como unas lentejas caseras y un recipiente de sandía ya troceada. No parece gran cosa. Solo comida.
Pero no es solo comida.
Es tiempo.
Es cuidado.
Es pensar en el otro.
Es decir, sin pronunciar una sola palabra:
«He pensado en ti.»
Y quizá ahí esté una de las formas más hermosas de la amistad: en esos pequeños gestos que no buscan reconocimiento y que, sin embargo, nos hacen sentir importantes para alguien.
Hoy, después de Pilates, del trabajo y de una buena comida, descanso un rato escuchando música. Dentro de unas horas volveré al trabajo y después me pondré a aprender sevillanas, aunque todavía tenga mucho de pato mareado. 💃
La vida sigue.
Y mientras escucho una canción, pienso en esas personas que aparecen en nuestro cielo particular y lo hacen un poquito más luminoso.
José prefiere ser el cometa Halley. ☄️
Y me gusta imaginarlo así.
Un cometa que cruza el cielo, que aparece cuando menos lo esperas, que deja una hermosa estela y continúa su viaje.
Quizá no podamos verlo todos los días.
Pero sabemos que está ahí.
Y cuando vuelve a aparecer, nos recuerda que algunas amistades no necesitan presencia constante para ser verdaderas.
Porque hay vínculos que no se miden por la frecuencia.
Se miden por la huella.
Por la confianza.
Por ese estar sin hacer preguntas.
Por compartir una comida.
Por llevar unas lentejas.
Por traer la sandía troceada.
Por aparecer justo cuando hace falta.
Los amigos de verdad no necesitan grandes gestos.
A veces basta con un pequeño recipiente de comida para llenar de cariño una tarde cualquiera.
Y entonces comprendemos que la vida, con todas sus dificultades, también está llena de regalos.
Algunos tienen forma de abrazo.
Otros, de una canción.
Otros llegan en un recipiente con lentejas y sandía.
Y algunos pasan por nuestro cielo como el cometa Halley:
breves, luminosos, inesperados…
pero imposibles de olvidar. ❤️☄️